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Desde que era una niña siempre me gustó la cocina; tal vez porque es una hermosa tradición en nuestra familia. Cuando mi mamá preparaba algo, me encantaba ir a "chutear", como decimos nosotros los chapines. Cada vez que ella cocinaba, sin que me dijera nada, yo me acercaba para ver cómo preparaba las cosas, y a mi mamá le gustaba mucho que me interesara.

Con el pasar de los años llegué a mis 16 añitos, ¡qué alegría! Le dije a mi mamá que para celebrar mi cumpleaños quería que hiciéramos tamales y pepián. El pepián es un platillo sumamente tradicional en Guatemala y, al igual que los tamales, ¡es una verdadera delicia! Invitamos a la mayoría de vecinos de la colonia y preparamos todo; me cantaron Las Mañanitas y la estábamos pasando súper bien.

Fue algo genial porque nunca antes habíamos invitado a tanta gente. Le dije a mi mamá: «Este día tiene que ser inolvidable», y le pedí que me dejara preparar el pepián a mi gusto, ya que sentía que había aprendido muy bien viéndola a ella desde pequeña. Para mi sorpresa, ¡me dejó prepararlo!

Todo comenzó cuando nos fuimos al mercado, como le decimos acá en Guatemala. Compramos todas las especias que llevan los tamales y, por supuesto, el delicioso pepián. Al regresar a casa estaba nerviosísima porque era la primera vez que le cocinaba a una gran cantidad de personas, pero al mismo tiempo sentía mucha emoción de que mi mamá me tuviera esa confianza.

Empezamos a hacer los tamales primero. Esos los preparamos un día antes porque los queríamos para disfrutar al día siguiente por la mañana. Nos quedaron exquisitos, ¡para chuparse los dedos! ¿Verdad que ya se les antojó?

Luego venía lo más desafiante: preparar el pepián. Mi mamá estuvo a mi lado indicándome cada detalle cuando algo no me salía perfecto. Casi no me confundí en nada, pero ahí estaba ella para guiarme, algo por lo que siempre le estaré profundamente agradecida.

Cuando terminé de hacer el pepián y estuvo listo para servirse, ¡ay, me puse supernerviosa! No sabía cuál iba a ser la reacción de la gente al probarlo. Se les sirvió a todos los invitados y, por las caritas que hacían al comer, les fascinó tanto que hasta preguntaron quién lo había preparado. Yo estaba recontenta de ver lo mucho que les había gustado.

De repente, mi mamá se levanta de la mesa y le dice a todos los presentes que fui yo quien hizo el pepián. Mi rostro cambió de mil colores de la pena y la emoción; todos empezaron a aplaudirme y a felicitarme de nuevo, aparte de mi cumpleaños.

Hoy en día tengo 33 años y sigo preparando ese pepián exquisito con el mismo toque y amor de siempre. Así fue mi historia la primera vez que le cociné a una multitud.

Espero que les haya gustado esta anécdota. Sigan sus sueños, no importa cuáles sean: ¡lúchenlos y consíganlos sin importar lo que digan los demás!


Es sumamente difícil explicar el sabor exquisito y cautivador del loroco con la crema; es una combinación simplemente inimaginable y deliciosa.

Ingredientes:

  • 2 libras de pechuga de pollo deshuesada
  • 1 pieza de pechuga de pollo con hueso (para darle más sabor al caldo)
  • 1 taza de caldo de pollo (del mismo que nos queda al cocerlo)
  • 2 cucharaditas de sal
  • 2 manojos de cilantro bien verde
  • 2 cucharadas de aceite vegetal o de oliva
  • 2 cebollas blancas picadas
  • 4 dientes de ajo picados
  • 4 tomates picados
  • 4 tazas de crema
  • Sal y pimienta al gusto
  • 6 tazas de loroco fresco
  • Hojas de cilantro para decorar y servir

Modo de preparación:

  1. Cocer el pollo: En una olla grande, coloca las piezas de pollo y cúbrelas completamente con agua y una taza de caldo de pollo. Sazona con 1 cucharadita de sal (o al gusto) y cocina durante unos 10 minutos. Agrega un manojo de cilantro al agua hirviendo y déjalo cocinar durante 5 minutos más. Retira la olla del fuego y reserva en un recipiente el pollo junto con el caldo.
  2. Sofreír el sofrito: En la misma olla, calienta el aceite vegetal y agrega la cebolla picada. Sofríela hasta que se vea transparente. Luego añade el ajo picado, cocina por 1 minuto y agrega el tomate picado.
  3. Integrar el pollo y vegetales: Regresa poco a poco las piezas de pollo cocidas a la olla junto con el sofrito de tomate, cebolla y ajo. Deja cocinar todo junto durante unos 8 minutos.
  4. Agregar la crema: Incorpora el caldo reservado (asegúrate de retirar el manojo de cilantro). Deja cocinar por 5 minutos adicionales y luego agrega la crema con delicadeza. Mezcla muy bien y rectifica el sazón con sal y pimienta al gusto. Baja el fuego a temperatura baja para que se siga cocinando suavemente sin que llegue a hervir fuertemente.
  5. Añadir el loroco: Agrega el famosísimo loroco y deja que se cocine suavemente a fuego lento durante aproximadamente 5 minutos.
  6. Servir: Sirve este delicioso platillo acompañado de un buen arroz blanco o amarillo, y decora con unas hojitas de cilantro fresco por encima.

¡Y eso es todo! A disfrutar en familia de este platillo tradicional. Si te gustan nuestras recetas de cocina, ¡no olvides compartir este post! Hasta pronto.


¡Guatemala está llena de rincones mágicos! Si estás planeando tu próximo viaje, aquí te comparto 10 destinos impresionantes que no te puedes perder:

  1. Antigua Guatemala: Una ciudad colonial repleta de historia, calles empedradas y arquitectura espectacular.
  2. Acatenango y Volcán de Fuego: Uno de los hikes más impresionantes que he hecho; ver la actividad del volcán en vivo es una experiencia que jamás vas a olvidar.
  3. Volcán de Pacaya: Si buscas una caminata más sencilla pero igualmente hermosa, esta es la opción perfecta. Te recomiendo hacerla por la tarde para disfrutar del atardecer.
  4. Lago de Atitlán: Recorre sus encantadores pueblos, disfruta de su riqueza cultural, relájate frente al lago o realiza actividades de aventura.
  5. Chijul: Un rincón escondido de Guatemala con aguas turquesas espectaculares. Es el lugar perfecto para quienes disfrutan de remar, nadar y conectarse con la naturaleza.

💡 Tip de viaje: Para buscar tus vuelos, hospedajes o incluso la renta de un automóvil, te recomiendo muchísimo utilizar la aplicación Skyscanner. Es una herramienta clave que te ayudará a comparar opciones y encontrar las mejores ofertas y precios.

  1. Semuc Champey: Un verdadero paraíso con pozas naturales de agua turquesa en medio de la selva. Además, puedes explorar sus cuevas iluminándote solo con una vela, lo que le da un toque extra de emoción. Para mí, uno de los lugares más hermosos del país.
  2. Cráter Azul: Un manantial cristalino que parece sacado de otro planeta, ideal para nadar y hacer snorkel.
  3. Tikal: Una de las zonas arqueológicas más impresionantes del mundo maya. No te pierdas el tour del amanecer.
  4. Cascada El Paraíso: Una impresionante caída de agua termal rodeada de exuberante vegetación.
  5. Hobbitenango: Un parque temático en las montañas con miradores increíbles donde te sentirás dentro de una película.

Cuéntame en los comentarios: ¿cuál de estos lugares fue tu favorito o cuál te gustaría visitar primero? ¡Sígueme para seguir descubriendo más destinos increíbles!


¡Hola a todos! Para quienes nos estaban preguntando cómo realizar el trámite para obtener la visa americana, hoy les vamos a contar paso a paso cómo fue nuestra experiencia y qué tomar en cuenta.

Esposo, ¿nos ayudas a explicar el proceso?

Pasos principales para iniciar el trámite:

  • Pasaporte vigente: Lo primordial es asegurarte de contar con tu pasaporte actualizado.
  • Solicitud DS-160: Debes ingresar a la página oficial de la Embajada de Estados Unidos en tu país y completar el formulario de solicitud de visa.
  • Pago y cita: Realizar el pago correspondiente en el banco autorizado y, posteriormente, agendar tu cita en el sistema de la embajada.

Una vez programada la fecha, deberás presentarte el día indicado con todos tus documentos en orden para la entrevista consular.

Consejos clave para la entrevista consular:

Lo más relevante para el oficial consular es comprobar que tienes arraigo en Guatemala; es decir, motivos sólidos para regresar a tu país y ninguna intención de quedarte a vivir en Estados Unidos. Algunos documentos que pueden respaldarte son:

  • Documentos de propiedad (vehículos, terrenos, casas, etc.).
  • Patente de comercio si posees un negocio propio.
  • Constancia laboral de un trabajo formal, estable o profesional.
  • Cualquier otra prueba que demuestre tus lazos económicos, familiares o académicos con Guatemala.

Nota: Presentar esta documentación no garantiza la aprobación de la visa, pero demuestra estabilidad y ayuda significativamente a fortalecer tu solicitud.

Esperamos que estos consejos les sean de gran utilidad a todas las personas que nos estuvieron escribiendo. ¡Muchos éxitos en su trámite y feliz noche a todos!


Yo sé que todavía faltan unos meses para Navidad, pero este antojo de tamales no lo podíamos dejar pasar. Y es que ustedes no se imaginan lo deliciosos que quedaron; más adelante van a ver por qué.

Para la preparación del recaudo utilicé tres chiles pimientos grandes (sin semillas), dos chiles pasa y seis chiles guaque pequeños. Llevé todo a cocer a una olla junto con cuatro libras de tomate, siete miltomates (entre grandes y pequeños), un poco de sal y un chorrito de agua. En esta ocasión, para espesar el recaudo usé arroz, pero si lo prefieren pueden utilizar pan francés o de manteca (solo recuerden dorarlo un poquito antes).

Mientras los tomates se cocían, puse a dorar en un sartén tres cuartos de taza de pepitoria, tres cuartos de taza de ajonjolí, unas rajitas de canela y un puñito de pimienta negra. Por último, partí dos cebollas en rodajas y las llevé a asar junto con unos dientes de ajo.

En Guatemala los tamales son una tradición indispensable, pero las recetas van cambiando de familia en familia. Así que les comparto esta preparación con mucho cariño, porque es la receta tradicional de mi mamá.

Cuando ya tenía todos los ingredientes listos, los llevé a la licuadora junto con un poquito de achiote para darle ese color rojo característico. Una vez licuado, pasé el recaudo a una olla con un chorrito de manteca y lo sazoné con sal y consomé de pollo. Lo moví muy bien y lo dejé hervir por unos tres minutos. ¡Y listo el recaudo!

Ahora viene el verdadero secreto que hizo que estos tamales quedaran aún más ricos: preparé la masa desde cero. Puse a cocer el maíz con un poco de cal para que desprendiera la cáscara durante unos 45 minutos.

Al día siguiente, lavé y restregué muy bien el maíz para quitarle todos los restos de cáscara. Después, mi esposo me ayudó a pasarlo por el molino para obtener la masa fresca. Quizás muchos piensen que hubiese sido más fácil usar una bolsa de harina de maíz instantánea, pero ustedes no me van a dejar mentir: al hacer la masa desde cero con maíz nixtamalizado, el sabor no tiene comparación.

Después de moler la masa, la deshice en un poco de agua calculando bien el punto (si le agregan mucha agua no espesará al cocinarse, y si le ponen muy poca quedará dura). Luego la colé para eliminar cualquier grumo o pozol.

Como toque personal, me gusta dorar un poco de cebolla, licuarla y agregársela a la masa junto con la misma manteca donde se doró. El resto de la grasa y el sazón quedan al gusto de cada quien; en mi caso usé sal y consomé de pollo. Cociné la masa a fuego medio moviendo constantemente sin parar para evitar que se pegue o se ahúme, dejándola hervir por unos 13 minutos hasta que estuvo bien cocida.

Para el relleno utilicé carne de gallina, pero pueden usar pollo, cerdo, chompipe, gallo o pato. A veces a algunas personas les sorprende que coloque la carne cruda al armar el tamal, pero recuerden que los tamales se cocinan al vapor durante dos a tres horas, tiempo más que suficiente para que la carne quede suave y perfectamente cocida.

¡Y listo! Ahora solo queda armarlos, envolverlos y llevarlos a la vaporera para disfrutar de un auténtico sabor guatemalteco hecho en casa.

Hoy te voy a compartir esta receta de pepián de pollo guatemalteca que les va a quedar exquisita.

En esta ocasión voy a usar una gallina criada en casa, pero también puedes hacerlo de pollo de granja.

Yo voy a estar usando solamente media gallina, de la gallina que nos sobró cuando yo hice el caldo anteriormente.

En una olla grande agregamos suficiente agua y la ponemos a hervir. Una vez que el agua está a punto para hervir, empezamos a agregar el pollo.

También vamos a agregar media cabeza de cebolla, un diente de ajo, sal que sea al gusto, consomé y hojas de laurel, las hojas de laurel es opcional.

Ahora para el recado vamos a usar la mitad de una rajita de canela solamente la mitad, también un cuarto de pepitoria y un cuarto de ajonjolí.

Ahora lo que sigue es primero vamos a llevar a tostar la rajita de canela junto con la pepitoria. Una vez que la pepitoria queda un poco dorada, agregamos el ajonjolí.

Y un minuto después de tostarlos, los sacamos.

Mientras tanto vamos a asar tres tomates, medio chile pimienta, dos chiles guaque o guajillo, media cebolla. Si ustedes tienen chile pasa, también lo pueden usar.

Una vez que tenemos todo listo, lo llevaremos a licuar los tomates juntos con el pepitorio.

Voy a agregar una taza del mismo caldo de la gallina y una cucharadita de consomé. Y por cierto, casi se me olvidan las tortillas tostadas; yo estuve usando tres.

Y para las personas que tienen duda por qué saqué la mitad del caldo, es porque lo voy a usarlo para la siguiente receta.

Una vez que el recado esté listo, agregamos en el caldo y lo dejaremos a cocinar por unos 5 minutos.

De verduras voy a usar papa, zanahoria y ejotes. Agregamos las papas primero. También voy a agregar un manojo de cilantro. Unos minutos después agregamos la zanahoria junto con el ejote.

Mientras tanto vamos a hacer unas tortillas hechas a mano. Este pepián lo voy a acompañar con arroz blanco y también hice un agua de horchata.

Ustedes déjenme saber en qué parte de Guatemala han visto este pepián con verduras y en qué parte han visto sin verduras.

Y si tú llegaste a preparar este platillo, cuéntame cómo te salió.

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